Lo que se enfrenta con el posparto

El nacimiento es en un proceso de transición que pone fin al estado de embarazo y el período posparto se inicia.

Esta nueva fase tiene una duración de cuarenta días y se presenta con gran relevancia para las personas involucradas.

Durante los largos meses de embarazo, la mujer se estaba adaptando a los cambios internos y externos que se producen lenta y gradualmente. A su alrededor estaban atentos a sus deseos y cuidados. Ella era el centro de atención.

Lo que se enfrenta con el posparto

Con el nacimiento del bebé, nacido en una familia. Los cambios son abruptos en su vida. Se produce, entonces una mezcla profunda de sentimientos: alivio y euforia por haber pasado ya por la experiencia del parto y por comprobar que el bebé nació sano y perfecto, lo que aumenta su confianza en sí misma por ser capaz de procrear también.

Cuando el bebé se presenta a los padres, todas las miradas se dirigen a él. A menudo surgen sentimientos de frustración con el niño por ser diferente a lo idealizado con respecto al sexo o incluso la apariencia física. En la búsqueda de ese ser tan pequeño e indefenso, totalmente dependiente y desconocido, es que los padres sienten el profundo impacto del compromiso de por vida, lo que los hace vulnerables y asustados.

La primera dificultad que se plantea es en cuanto a la lactancia después del parto, cuestionando si tiene suficiente leche o incluso si el bebé va a aceptar la lactancia materna. Tales preguntas ocultan la verdadera preocupación, que es la posibilidad de fracaso como madre porque la maternidad es ahora un hecho consumado. Por eso la estancia en el hospital se siente tan suave, ya que allí se le proporcionarán los cuidados necesarios al bebé.

Pero vendrá el día del alta hospitalaria, y con él, la vuelta a casa. Sin contar el miedo a asumir la responsabilidad por sí misma con el bebé, la madre aumenta la inseguridad. Además las celebraciones y visitas empiezan a bajar, mientras que las obligaciones asumidas son de inmensas proporciones. Una vez más se intensifica la ansiedad acerca de la maternidad. El miedo a no coincidir con la figura de la madre idealizada se suma el temor de no saber del cuidado del bebé generando la posibilidad de que enferme.

Los primeros diez días después del parto son los peores. Con los pechos hinchados y doloridos y el dolor del parto haya sido realizado por cesárea o normal, el propio estrés físico y emocional del trabajo de parto, no reconocer el propio cuerpo, las funciones que le esperan, sin saberlo, se dará cuenta, su vida personal y profesional, contribuyen a la aparición de la depresión posparto. En este punto, es fundamentalmente necesario el apoyo de familiares y amigos.

La confrontación con el cuerpo presente es un aspecto difícil de superar, pues se había acostumbrado a la imagen del cuerpo de embarazada. Aunque vacía, no es la misma que antes del embarazo. La abstinencia sexual fortalece el sentimiento de fealdad en las mujeres, la pérdida de la sensualidad y el poder de seducción, cosa que a menudo lleva a sospechar de la fidelidad de su compañero.

Otra gran angustia de la madre es compartir el bebé con los demás, incluyendo el padre del niño, ya que durante el embarazo tenía la exclusividad en la relación con él.

Muchas mujeres se sienten decepcionadas con sus compañeros, porque creen que no están recibiendo el apoyo y el cuidado que se espera, o también por sentirlos indiferentes al bebé. He aquí una explicación fundamental. Para que una mujer sea una fuente, el vínculo entre ella y el bebé se establecerá en el transcurso del embarazo, lo que no sucede con el padre que, durante este período, se percibe como un mero espectador, olvidando muchas veces que también colaboró en la concepción. Por lo tanto, el vínculo entre los padres y el bebé se forma más lentamente, también porque en un primer momento, el niño se percibe como un gran rival, que moviliza toda la atención y cuidado de su compañera. Así que muchos padres se sienten abandonados y necesitados de apoyo y consuelo, también están ansiosos y temerosos por él. Preguntándose si será capaz de proveer y proteger a la familia nueva. Muchos de ellos también tienen dificultades para reanudar una vida sexual activa por miedo a herir a la mujer y se sienten cansados y confundidos con las nuevas responsabilidades, o incluso porque están celosos de la estrecha relación madre-hijo, especialmente durante la lactancia cuando se sienten excluidos de la relación.

Decididamente, el periodo de posparto es muy delicado, pero rico en aprendizaje. Los padres y los niños obtendrán la capacidad de conocerse y reconocerse como familia. Por lo tanto, es necesario que el aprendizaje principal sea el sentido de dar, es decir, que los padres donen a su hijo un lugar físico y psicológico  para sentirse aceptado y emocionalmente protegido por la familia que concibió.

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